De las 15 rivales, ¿a cuál teme?
A ninguna, y no lo digo por arrogancia, sino porque sé que lo que el jurado va a premiar son los contenidos, y ese es nuestro fuerte. San Sebastián ha vinculado su candidatura a eventos internacionales que lleva tiempo organizando, Santander cuenta con un fuerte respaldo económico... Pero en cuanto a contenidos, tenemos una gran propuesta.
¿Cuáles son sus claves?
Movilidad, sostenibilidad y participación.
Son conceptos muy manidos.
Pero, en nuestro caso, reales. En cuanto a participación, por ejemplo, basta con decir que más de 300 personas y entidades han puesto su grano de arena en nuestra propuesta. En cuanto a la movilidad... Si hay algo palpable hoy por hoy en Europa es la moneda única y la movilidad, tanto de personas como de proyectos. Y ahí hemos puesto el acento: desde Zaragoza y hacia Zaragoza.
¿Y sostenibilidad? ¿Puede una Capital Europea de la Cultura ser verdaderamente 'sostenible'?
Claro. Otro de los puntos a favor de nuestra candidatura es que no es cara. Ya tenemos la mayoría de los equipamientos necesarios, y los que aún son un proyecto tienen resuelta su financiación, ya sea pública, como el Museo Pablo Serrano, o privada, como el Caixaforum. Así que todo el presupuesto irá directamente a eventos culturales. Además, ya le hemos advertido a Europa que haremos lo que podamos económicamente.
Pero de lo que se trata, ¿no es precisamente de lo contrario?
Buscar un pretexto para lograr infraestructuras que de otro modo no se conseguirían... Es cierto que muchas ciudades entienden la designación de Capital Cultural Europea como una oportunidad para ganar equipamientos e infraestructuras. Y el ejemplo de Liverpool en 2008, que se 'levantó' como ciudad gracias a la designación, todavía pesa mucho. La capitalidad puede ser muy rentable: Liverpool consiguió ocho euros por cada uno que se invirtió. Pero todo el mundo ha querido seguir la estela, y ese es ya un modelo muy visto, agotado. Frente a ese planteamiento, nosotros hemos querido ir a los orígenes y hemos presentado una propuesta que busca, más que equipamientos, que Zaragoza sea una digna representante de lo que es la cultura europea.
¿Y cuánto nos va a costar?
Nosotros estamos manejando una estimación de presupuesto total de 90 millones de euros. Es una cifra que se repartirá a lo largo de cinco años y que, en cualquier caso, está sujeta a lo que dicte la actual crisis económica. Buena parte del presupuesto será aportado por Europa y por el Estado español, aunque la cifra exacta no se sabrá hasta la segunda fase del proceso de selección. Es una cifra importante, sin duda, pero no lo es tanto si se compara con la realidad. Marsella, que es capital europea de la cultura en 2013, tiene un presupuesto de 98 millones de euros para programación y 400 más para infraestructuras.
Ese apartarse de los cánones que decía, ¿no es arriesgado?
Quizá, pero en el fondo somos los más 'fundamentalistas', los que más nos ceñimos a las bases de la convocatoria, que buscan la dimensión europea de la cultura y la capacidad de la cultura de 'hacer' Europa. Preferimos dar a conocer la cultura que se hace en esta ciudad a que Zaragoza sea conocida fuera. No hay ni un solo programa, ni una sola iniciativa, en la que no estén implicados elementos europeos. Nos ajustamos tanto a las bases de la convocatoria que va a ser muy difícil eliminarnos a las primeras de cambio. Y eso es precisamente lo que hemos buscado, ponerle al jurado muy difícil, casi imposible, eliminarnos en esta fase.
FRAGMENTO ENTREVISTA. HERALDO DE ARAGON. MARIANO GARCIA